Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Parecernos

Parecernos

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Paco Sánchez
Publicado: 29 Agosto 2019

Este país tiene muchísimas cosas buenas comparado con cualquier otro, pero una de las que más aprecio es la capacidad de cuidar

Me refiero, por supuesto, a la disposición a cualquier sacrificio, a renunciar a lo que sea por cuidar a los nuestros. Pero también a otros que están enfermos, necesitados, a los mayores, a los niños. En una mesa de trabajo se hablaba de en qué cosas destacamos como país y alguien dijo que «sabemos coger la mano a la gente como nadie, somos muy buenos en eso». A la mayoría les sale natural atender, ayudar, cuidar. Por eso se rifan a nuestras enfermeras y enfermeros, porque los formamos muy bien y porque tenemos más que en otros países. Y por la misma razón −no solo por el sol− crece cada año el número de personas que vienen a gastar aquí los años últimos de la vida.

No se trata de una simple cualidad del carácter afable y alegre que se nos suele atribuir. Hay por detrás todo un tapiz cultural que ha ido hilando en el tiempo tal modo de ser y que, si se deshilacha, dejará de dibujar el paisaje amable que conocíamos. Por eso, aunque esta semana quería escribir una columna agosteña y festiva, la detención en pocos días de tres parejas por maltratar o matar a sus bebés y la de dos individuos que vejaron y mataron a sus madres mudaron mi ánimo.

Tampoco ayudó mucho ver cómo hemos negociado con las vidas de los inmigrantes del Open Arms, convertidos, por todas las partes, en mercancía de trueque para objetivos políticos. O que se despelleje sin compasión a la niña sueca, convertida en símbolo del cambio climático, como si la culpa fuera de la menor y no de quienes la utilizan para fines comerciales. A veces no parecemos nosotros.

Paco Sánchez, en lavozdegalicia.es.

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad