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  2. Libertad sin límites

Libertad sin límites

Expirado
Escrito por: Ángel Cabrero Ugarte
Publicado: 27 Noviembre 2020

Dicho así, esta frase suena a libertinaje, a barbarie juvenil, a desmadre

Y esto porque pocas personas entienden lo que significa de verdad ser libre. Es sorprendente la cantidad de gente que no entiende lo que significa la libertad.

Es más, hay muchos padres buenos, que procuran educar bien a sus hijos, maestros que procuran enseñar bien a sus alumnos y que sin duda en algún momento les han dicho: libres sí, vale, pero todo tiene un límite. Y Victor Frankl, que sabía mucho del sentido de la vida −quién no ha leído El hombre en busca de sentido− sugería que, en paralelo a la estatua de la libertad de Manhattan, debería haber una estatua a la responsabilidad en la costa este.

Hay muchos errores sobre la libertad, por exceso y por defecto.

Si entendemos bien lo que es la libertad, nos daremos cuenta de que el concepto de responsabilidad o de límites está ya en la propia definición, porque la libertad −la libertas de que habla san Agustín− es la capacidad de dirigirme hacia el sentido último de mi vida, que es la unión con Dios en la eternidad. San Agustín dirá que es el efectivo dominio de los propios actos para ordenarlos al bien de la persona. No es exactamente lo mismo que el libre arbitrio o capacidad de elegir, del que disfruta cualquier persona sin más problemas.

Pero hay que tener muy presente que si elijo modos de hacer contrarios al sentido de mi vida, estoy cayendo en esclavitudes. Por lo tanto, lo que es importante es saber detectar las cosas que me son perniciosas. Esto o lo otro me hace daño, no me deja avanzar por el camino de mi vida. Hay que limitar las esclavitudes. Pero la libertad no tiene límites. La libertas auténtica cuanto más grande mejor. A esa libertad no se le puede poner límites. No hay que tener miedo a la libertad, y el sentido de responsabilidad está dentro de esa libertad verdadera.

El amor, cuanto más grande, mejor. No hay límites en el amor. Por eso el egoísmo es una esclavitud. La templanza nos enseña a comer y beber con medida. La destemplanza es esclavitud. El dinero lo ganamos con nuestro trabajo y es necesario para nuestra vida, pero el afán desmedido de riquezas es una esclavitud. El teléfono móvil es un medio espléndido casi imprescindible ya en nuestra vida, pero la adicción al móvil es una esclavitud. Ir con la verdad por delante es una actitud noble. La mentira me esclaviza. El descanso es necesario y obligatorio, pero podemos caer en la pereza que es una esclavitud. El orden es necesario para la eficacia en nuestras vidas. El desorden es esclavitud.

¡Qué difícil resulta que muchos entiendan qué es eso de la libertad! Empezando por gentes de bien que tienen miedo a que las personas tengan demasiada libertad. Nunca se puede tener demasiada libertad. El hombre está llamado a ser muy libre, totalmente libre, porque eso significa que no tiene ningún tipo de esclavitud. No es nada fácil estar libre de toda esclavitud. No es fácil ser totalmente libre, pero es lo que deseamos y es lo más perfecto en la vida.

Me parece que es una frase muy gráfica que puede servir para entender lo que quiero decir: “Algunos van por la vida creyendo ser libres, pero no tienen más libertad que la del taxi, que se define como libre cuando está vacío y no sabe a dónde va”.

Por lo tanto, es imprescindible tener claro para qué vivo, cuál es el sentido último de mi existencia.

Ángel Cabrero Ugarte, en religion.elconfidencialdigital.com.

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