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La supuesta ‘integración’ en la Ley Celaá

Expirado
Escrito por: Juan Moya
Publicado: 12 Diciembre 2020

A nadie se le oculta que los alumnos discapacitados jamás podrán seguir el ritmo de sus compañeros de curso, y no solo no se integrarán sino que inevitablemente se sentirán desplazados, marginados, poco atendidos

¿Cuál es la verdadera intención?

En estas líneas me voy a limitar a comentar la supuesta "integración" de los alumnos discapacitados, para lo cual la ley pretende suprimir la educación especial e incorporarlos a la enseñanza normal.

Cuesta creer que esa intención sea el verdadero motivo de la supresión de esa enseñanza, porque es justamente ahí donde esos alumnos y alumnas se sienten verdaderamente integrados, con otros alumnos como ellos y con unos profesores dedicados exclusivamente a ellos.

Cuesta creerlo porque a nadie se le oculta que esos alumnos no podrán integrarse nunca en una enseñanza normal, por sus fuertes limitaciones psíquicas o intelectuales. Esto resulta obvio para cualquiera, y en especial para los padres, los profesores y los propios alumnos. Jamás podrán seguir el ritmo de sus compañeros de curso, y no solo no se integrarán sino que inevitablemente se sentirán −en la medida en que sean capaces de sentir− desplazados, marginados, poco atendidos.

El profesor, aún con su mejor voluntad, no tendrá ni tiempo ni probablemente la capacidad pedagógica adecuada para atenderles como necesitan; y si lo intenta, desatenderá necesariamente a los demás alumnos. También es posible que los propios alumnos, al menos algunos, sin mala intención, no sintonicen con ellos y no les traten con todo el afecto y comprensión que merecen y necesitan. La frustración y el desánimo serán inevitables para estos jóvenes, que probablemente no querrán volver al colegio.

El problema para los padres también será considerable, pues sufrirán viendo a sus hijos, y no entenderán por qué les han privado del ambiente adecuado en el que estaban contentos, tenían amigos, eran queridos y aunque lentamente iban adquiriendo algunos conocimientos y destrezas que les servirían −a no pocos− para desempeñar después algún trabajo manual o equivalente. ¿En qué otros países del mundo sucede algo semejante...?

Si todo esto es obvio para cualquiera −y lo es en verdad− el motivo real de la supresión de este tipo de enseñanza debe ser otro... Y teniendo en cuenta el daño cierto que se hará a esos alumnos −además de padres y profesores−, no parece que sea un motivo noble.

Deseo equivocarme, pero me parece inevitable pensar que unos gobernantes que son partidarios del aborto y de la eutanasia, desearían que se apliquen a niños con síndrome de Down u otras alteraciones congénitas detectables antes de parto. Y si han llegado a nacer porque sus padres lo han querido, o porque no se han detectado antes esas alteraciones, o porque han aparecido después, siempre sería posible, en la mentalidad de los que gobiernan, aplicarles la eutanasia.

Para unos gobernantes con ese desprecio notable a la vida humana, con tan poca sensibilidad hacia los enfermos, y entre ellos personas con alteraciones importantes físicas o psíquicas, a la que no consideran "rentables", ¡que suponen un gasto al Estado...!, lo deseable sería que poco a poco esos alumnos vayan desapareciendo, no ya de una enseñanza especial, sino de cualquier colegio...

Da escalofríos pensarlo, pero ¿es irreal o es lamentablemente posible? ¿Está la eugenesia en los planes del gobierno? No lo sé, pero motivos para pensarlo no faltan. De momento, no me creo que pretendan integrar a estos chicos y chicas, merecedores de todo nuestro interés y cariño. ¿Se atreverán a decir la verdadera intención de esta torpe medida? Y mejor aún: ¿serán capaces de rectificar semejante despropósito?

Juan Moya, en religion.elconfidencialdigital.com

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