Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • No, pero sí

No, pero sí

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Enrique García-Máiquez
Publicado: 19 Enero 2021

Yo tengo un interés principal en que mis hijos sean dichosos, y, en particular, eternamente. También me importa que sean virtuosos del arte de amar. Y unos genios de la libertad personal

El otro día se me cruzó una anécdota de la formación de Paco de Lucía. Por lo visto, su padre lo ponía a ensayar a la guitarra durante horas sin fin. Alguna vez se quejó: "Me sangran los dedos". "Ya te dejarán de sangrar. Dale", contestaba el padre. Me parece muy bien, aunque no para mis hijos. Me explico.

Me parece muy bien porque con la blandura y los pañitos calientes no se llega a ningún sitio. Me cuentan de un obispo que se hace la siguiente reflexión: «Llevamos décadas poniendo a los chavales a dibujar y pintar cuando vienen a catequesis. Ahí está la explicación de por qué no conocen el catecismo. Lo que es más raro de entender es por qué no nos ha salido todavía ningún Velázquez». Pues no ha salido porque se da por bueno cualquier cartelito sensiblero y con colorinches. No les ha sangrado la mano de tanto pincel en busca de la perfección de un simple trazo. Entonces sí les hubiera aprovechado la catequesis.

Para alcanzar el grado de maestría en un arte, una profesión o un oficio hace falta mucha exigencia (al principio; luego, enseguida, autoexigencia). Cambiar la autoestima por la autoexigencia podría ser una forma práctica de conducirse.

"¿Pero no has dicho que para tus hijos no?", me espetarán ustedes. En efecto, no lo de la guitarra a no ser que quisieran ser flamencos a toda costa, que no parece el caso. Es fundamental, si uno va a ser muy exigente, plantearse, antes de nada, en qué y para qué y si merecerá la pena esa exigencia.

Yo tengo un interés principal en que mis hijos sean dichosos, y, en particular, eternamente. Y no digo "felices" para que no se me confunda con Paulo Coelho. Para eso, estoy dispuesto a hacerles llorar… de risa. También me importa que sean virtuosos del arte de amar. Y unos genios de la libertad personal. Ya entienden por dónde voy.

¿Me escaqueo del sacrificio con una finta dialéctica? Qué va. Creo en el sacrificio (y en la mortificación, incluso), y en que hay que estar dispuesto a que te sangren los dedos por la coherencia de vida, por los principios, por la libertad de conciencia. Quiero decir, que creo en una educación integral, que incorpore el necesario esfuerzo, la estricta exigencia y la irremplazable autoexigencia, pero todo coordinado con un proyecto de vida completo o, mejor dicho, completándose. Tanto, que, cuando descubran su vocación profesional e intelectual, estén preparados para dejarse allí también la piel.

Enrique García-Máiquez, en diariodecadiz.es

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
  • Experiencia científica y conocimiento humano
    Francisco Altarejos Masota
  • El duelo migratorio
    Valentín González Calvo
  • Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba
    Roberto Garcés Marrero
  • El crepúsculo del mundo compartido
    Rubén Amón
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad