Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • La escena de Betania: elogio de las tareas domésticas

La escena de Betania: elogio de las tareas domésticas

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Alfonso Méndiz
Publicado: 13 Noviembre 2012
De todos los lugares que menciona el Evangelio, es el más entrañable para el Señor

jesucristoenelcine.blogspot.com

La película que mejor ha reflejado la vida familiar en Betania es, sin duda, ‘El hombre que hacía milagros’, donde somos testigos del trato afectuoso del Maestro con cada uno

      Betania es, de todos los lugares que menciona el Evangelio, el más entrañable para el Señor: en la casa de Marta, María y Lázaro, Jesús se sentía particularmente querido. Allí solía descansar, de vez en cuando, camino de Jerusalén. Yo tuve la suerte de estar allí, en el verano de 2009, y visité la iglesia que hoy se levanta sobre la casa que habitaron esos tres hermanos: los grandes amigos de Cristo.

      También visité la tumba de Lázaro, y recordé aquella escena en que Jesús derrama lágrimas por su amigo fallecido y consuela a Marta y María, que están profundamente consternadas. Sólo en Jesús encuentran alivio para su pena.

      Estuve precisamente el 29 de julio, fiesta de Santa Marta, quien –por haber acogido al Señor en su casa y haberle preparado la comida y el descanso– es hoy el gran ejemplo cristiano de hospitalidad: es la patrona de la hostelería y también de las tareas domésticas. En honor a ellas, los franciscanos que guardan ese lugar santo nos obsequiaron con un generoso desayuno. También nos dieron una estampa con una oración a Santa Marta, que me emocionó:

      «Oh, Santa Marta dichosa, que tantas veces tuviste el honor y la alegría de hospedar a Jesús en el seno de tu familia, de prestarle personalmente tus servicios domésticos; tú, que juntamente con tus hermanos Lázaro y María, gozaste de su divina conversación, ruega por mí y por mi familia, para que en ella se conserve siempre la paz y el mutuo amor; que todos mis hijos vivan en la observancia de la Ley de Dios, y que sólo Dios reine en nuestro hogar. Libra a mi familia de toda desgracia espiritual o temporal, y concédeme la dicha de verlos unidos, en el cariño y en la sonrisa, bajo la mirada paternal de Dios; para volver a verles reunidos en el Cielo, y no separarnos nunca jamás».

      Inmediatamente me acordé de mi madre. Recé un buen rato por ella y por todas las madres del mundo que viven para hacer de su casa un hogar acogedor y alegre. También recé por quienes realizan las tareas domésticas en mi casa. Era el mejor lugar y el mejor día para hacerlo.

      La película que mejor ha reflejado la vida familiar en Betania es, sin duda, El hombre que hacía milagros. En esa casa somos testigos del trato afectuoso del Maestro con cada uno. Primero, tiene lugar el encuentro con Lázaro, sellado con un gran abrazo y con una dulce exclamación: «¡Marta y María! Estoy deseando verlas». A continuación, vemos que han preparado una pequeña fiesta para recibirle y, ya de noche, ríen alegremente durante la cena: es un momento de afecto y de intimidad. De repente, Lázaro interroga a su amigo: «No lo entiendo. Cuando murió José, te legó un buen juego de herramientas, un taller y buenos contactos en las grandes ciudades…». Jesús le ve venir e intenta zanjar la cuestión: «Lázaro, debo ocuparme de una nueva obra». Y María, sentada a sus pies, parece intuir lo que ha dicho sólo con medias palabras: «¿A eso te refieres cuando hablas del Reino?». El Maestro la mira con ternura y le sonríe: porque ha sabido descubrir su misión redentora.

      Viene entonces la famosa queja de Marta, y el dulce reproche de Jesús: «Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. Una sola cosa es necesaria…». Momento sublime, con una sabia puesta en escena y una recreación fantástica. Aquí el cine ha sabido captar la magia de un pasaje evangélico y convertirla en una imagen cargada de emoción. Por favor, me gustaría que vierais

" target="_blank">ese breve momento (1’37”) y me dejarais un comentario personal. Así sabré si también a vosotros esta escena os dice tantas cosas de sabor familiar...

Alfonso Méndiz

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad