Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Hay muchas razones para hacer las cosas

Hay muchas razones para hacer las cosas

Escrito por: Antonio Argandoña
Publicado: 02 Enero 2013
Almudi.org - "Hay muchas razones para hacer las cosas"
Pensar que todo lo que motiva a los trabajadores es el salario o la amenaza del despido es un error

blog.iese.edu/antonioargandona

Pensar que todo lo que motiva a los trabajadores es el salario o la amenaza del despido es un error

¿Por qué hacemos las cosas? Los economistas solemos fijarnos en un reducido paquete de motivaciones: el interés personal en los individuos, la maximización del beneficio en las empresas, la optimización del poder en los políticos,… Bueno, algo de eso hay. Pero todos tenemos muchas motivaciones distintas, que aparecen simultáneamente en nuestras decisiones, quizás de formas cambiantes, incluso a lo largo del tiempo.

      Uno puede ir a trabajar por la mañana porque es su deber, continúa haciéndolo a media mañana por el qué dirán de sus colegas, trata de contentar a sus jefes a mediodía, y aguanta hasta última hora de la tarde por el prurito de ser el mejor. Y si no tenemos en cuenta esa variedad de motivos, nuestra interpretación de la conducta de las personas será equivocada. Pensar que todo lo que motiva a los trabajadores es el salario o la amenaza del despido es un error.

      Hace unos días, el 20 de diciembre, la versión en papel del Financial Times, edición europea, publicó un artículo de Benedicto XVI titulado A time for Christians to engage with the world. Hay un párrafo de ese artículo que me llamó la atención, porque es una explicación de por qué los cristianos actúan (actuamos) de determinadas maneras. Maneras que no son distintas de los demás ─por eso el Papa insta a los cristianos a entrar a fondo en todos los asuntos humanos─, pero que tienen motivaciones adicionales: las mismas que los demás, probablemente, más alguna otra.

      Por ejemplo, dice que «los cristianos combaten la pobreza porque reconocen la dignidad suprema de cada ser humano, creado a imagen de Dios y destinado a una vida eterna». O sea, combatimos la pobreza para conseguir un mundo más justo, para mejorar el nivel de vida de todos, para aumentar la eficiencia, para corregir desigualdades intolerables… pero también por una razón más profunda, que apunta a una manera de ver al hombre que lo pone por encima de cuestiones meramente económicas.

      «Trabajan por un reparto más equitativo de los recursos de la tierra, sigue diciendo Benedicto XVI, porque creen que, como administradores de la creación, que tenemos un deber de cuidar de los más débiles y vulnerables. Los cristianos resisten a la codicia y la explotación por su convicción de que la generosidad y el amor desinteresado, que enseñó Jesús de Nazaret, son medios que llevan a una vida plena. La creencia en el destino trascendente de todos los seres humanos da urgencia a la tarea de promover la paz y la justicia para todos». O sea, los cristianos no hacen cosas diferentes: las hacen por otras razones, o mejor, por las mismas razones que los demás, más algunas razones adicionales.

      Por eso, tratar de arrinconar a los cristianos fuera de los debates públicos porque piensan de manera distinta es, por lo menos, injusto. Y lleva a descuidar argumentos nuevos sobre los problemas de la sociedad. Supongamos que el ser humano merece esa dignidad que defienden los cristianos: si no les escuchamos en los debates sobre la pobreza a los que aludía el Papa, perderemos un punto de vista relevante sobre el problema. Porque, por ejemplo, limitaremos la lucha contra la pobreza a proporcionarles medios materiales, con el riesgo de degradar su dignidad, porque no contaremos con ellos para la solución de su problema, porque no les haremos protagonistas de su vida. Y, seguramente, estaremos creando una sociedad menos humana.

Antonio Argandoña

Artículo anterior: Cuento de Navidad: Los Reyes Magos son verdad Anterior Artículo siguiente: Líneas de tiza Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Actitudes hacia el amor y apego
    María Elena Brenlla, Analía Brizzio y Alejandra Carreras
  • Abraham, nuestro padre en la fe
    J. Yániz
  • La vocación al matrimonio y el derecho natural
    Federico Torres-Lacroze
  • La persona y el respeto de la vida humana
    Elio Sgreccia
  • Diez tesis sobre el capitalismo, la moral y la religión
    Francisco José Contreras
  • La poesía como filosofía
    Gustavo Ortiz Millán
  • Detrás de la economía hay personas
    Laura Arias Pacheco
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad