Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Antonio Bascones
Publicado: 30 Agosto 2024

Catilina se lanzó a la batalla y murió en ella, pero la República ya estaba herida de muerte. ¿Con su muerte se limpió su pasado? No lo creo

Hasta cuándo tenemos que soportar este calvario moral y destructor de los valores que recibimos, del legado histórico que nuestras familias nos dejaron en un patrimonio cuidado durante muchos años. Hasta cuándo tenemos que mantener nuestra paciencia en este proceloso viaje. Es que no hay fin a una continuada falsedad de los acontecimientos, a una mudanza en el pensamiento y en las ideas. Todo sea por la consecución de unos objetivos virulentos que lo único que hacen es socavar los basamentos éticos de una sociedad en continuo cambio, a punto de sumirse en el relativismo irredento, que hace que todo nos importe, en lenguaje coloquial y permítanme la digresión vulgar, una higa.

Catilina nunca tuvo castigo por sus crímenes. Persona de una gran depravación y maldad, intentó un golpe de Estado y cargarse la República. Estuvo a punto de conseguirlo, pero afortunadamente, no pudo. Prometió la anulación de las deudas y la persecución de los ricos, al tiempo que pensaba otorgar puestos de responsabilidad a sus partidarios. A sus enemigos ni agua, a sus amigos todo. Durante un tiempo extendió su vileza por aquello que tocaba. Su mezquindad no tenía límites. Era ingrato con sus amigos, despiadado hasta la náusea, cruel en sus decisiones. Nada ni nadie le paraba cuando había decidido eliminarle. Sus mentiras iban de uno a otro lado con sus decisiones, con sus respuestas, con sus actuaciones. Y todo con la magnificencia de su cargo y la ostentación de la que hacía gala. Un narcisismo propio de su personalidad.

Cicerón pronunció sus famosas catilinarias y Catilina, ensoberbecido por lo que consideraba un ataque a su majestuosa personalidad, salió de la ciudad con la idea de unirse a sus fuerzas. Se lanzó a la batalla y murió en ella, pero la República ya estaba herida de muerte. ¿Con su muerte se limpió su pasado? No lo creo. Este persistió y sus estragos se mantuvieron. Cicerón intentó por todos los medios luchar contra esta persona y tratar de contrarrestar la gloria de la que Catilina hacía gala.

¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?

Antonio Bascones en eldebate.com

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
  • Experiencia científica y conocimiento humano
    Francisco Altarejos Masota
  • El duelo migratorio
    Valentín González Calvo
  • Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba
    Roberto Garcés Marrero
  • El crepúsculo del mundo compartido
    Rubén Amón
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad