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  • El testimonio de Leire: el aborto no tiene la última palabra

El testimonio de Leire: el aborto no tiene la última palabra

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Escrito por Benigno Blanco
Publicado: 28 Julio 2026

“Sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva (…) quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos (…) ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!” (León XIV. Discurso en la plaza de Lima)

Leire Navaridas, con valentía y santa desvergüenza, ha escrito un admirable libro autobiográfico: Un aborto después. Una experiencia esperanzadora de sanación del trauma posaborto (Ed. Ciudadela, 2026, 318 págs.). En esta obra Leire desnuda su vida, la de una joven perteneciente a una familia en la que el amor y la atención personal por parte de sus padres estuvieron muy ausentes, abocada desde muy joven a un mundo frívolo de alcohol, drogas y promiscuidad sexual, privada de toda formación religiosa y moral e imbuida de un torpe feminismo que la convenció de que el hombre es un depredador sexual incapaz de amar e indigno de ser amado, la maternidad una esclavitud para la mujer de la que hay que huir a cualquier precio y la propia sexualidad un mero poder a usar para dominar a los varones (“para no sufrir, lo mejor es no sentir. Desconectado el cuerpo del corazón que siente y padece, comencé mi camino de empoderamiento para poder sobrevivir como mujer”, pág. 38). Y así hasta un primer aborto voluntario el 13 de noviembre de 2008 (pág. 103 y ss.): “para mí la maternidad era un marrón. Un problemón con muchísima carga negativa del que te quieres librar rápido y a toda costa”; y un segundo aborto involuntario poco después … seguidos de un terrible trauma postaborto y una depresión, que se prolongaron durante años lastrando su capacidad de amar y ser feliz. En esta obra Leire se abre en canal y sin reservas, pues la escribe para demostrar a quienes sufran lo mismo que ella ha pasado que es posible superar cualquier obstáculo y que los errores que provocan heridas dolorosas -como el aborto- están para aprender y no para hundirse en el sufrimiento, como se indica en el prólogo del libro. En efecto, hoy Leire preside una asociación que ella misma fundó, AMASUVE, dedicada a dar apoyo a mujeres que han abortado y necesitan ayuda para superar el trauma que esa decisión les ha dejado. Leire aprendió en su propia vida que, si una admite con sinceridad su error, puede superar la culpa y el trauma que la acompaña, reconciliándose con sus hijos muertos -que viven en el mundo espiritual, precisa la autora- y abriéndose así al amor que da sentido a la vida; y ahora está ayudando a miles de mujeres a afrontar ese mismo proceso de sanación a través de AMASUVE, asociación de la que se puede tener más información y contactar con ella en htpps://amasuve.org. En los capítulos finales del libro la autora explica cómo surgió AMASUVE y con qué criterios ayuda a las mujeres que han abortado. Es una delicia ver cómo Leire, (con el apoyo de un terapeuta que para ella ha sido como un ángel de Dios que la despertó de su angustia diciéndole: “Leire, deja de destruir y ponte a construir”, pág. 153), logró reconciliarse con sus hijos muertos por aborto; y -a partir de ahí-, volver a respetarse a sí misma, descubrir el amor sano con un hombre y la belleza de la maternidad a través de su nuevo hijo Lánder. Y, como no podía ser de otra forma pues el bien es expansivo, también se abrió a Dios a quien ha ido conociendo y amando progresivamente. Acabo el libro de Leire mientras asisto a los actos del papa León en su visita a España en junio y compruebo cómo Leire es un ejemplo viviente de dos de las ideas que León XIV ha recalcado en estos días. En primer lugar, nadie es sus propios errores pasados, somos algo mucho más valioso que esos errores; según las palabras del papa León el pasado 10 de junio en el centro penitenciario barcelonés Brians I: “recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”. En segundo lugar, la sugerencia de León de que nos ocupemos de mejorar la sociedad en que vivimos: “sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva (…) quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos (…) ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!” (discurso en la Plaza de Lima el 6 de junio a los jóvenes). Leire describe así la transformación que provocaron en ella las palabras de Adolfo Herrero de la Escosura, su sicoterapeuta, persona providencial en su vida (págs. 184 y ss.): cuando “estaba entregada a la autodestrucción, del odio a la pena o viceversa (…) y vuelta a empezar el ciclo destructivo (…), en una sesión Adolfo me dijo: Tú eres hija de Dios. Esto me produjo una conmoción muy fuerte que me hizo estallar en lágrimas (…) pude sentir un amor puro hacia mis dos hijos. Los amaba con toda mi alma. Sentía un amor profundo, auténtico, de madre. Ese impacto de amor me reveló que sí tenía corazón. Y de hecho estaba activo. Vivo. Funcionaba. ¡¡¡Era capaz de amar!!! (…) no podía mantener la idea de que era mala, cruel y desalmada. Porque amaba a mis hijos. Sentía un vínculo muy profundo con ellos”. Nuestra autora resume así su experiencia de conversión que ahora ofrece como camino de transformación a otras mujeres a través de AMASUVE: “como tantas veces me repitió mi querido terapeuta: Los errores están para aprender, no para castigarse. Y si vamos al terreno espiritual, Dios nos ama tanto que no nos culpa ni castiga (…) si entendemos que las madres que pasamos por un aborto también somos víctimas, nos merecemos justicia y recuperar nuestro derecho a ser felices y vivir en armonía. Sin importar cuál haya sido nuestro pasado, asumimos los errores para aprender, para rectificar y no repetir, y así avanzar en lo que sí da un sentido a la vida: el Amor…” (pág. 192). Como se puede apreciar hay una gran sintonía entre las palabras del papa León y el testimonio de Leire.

Esta autobiografía muestra que el aborto no tiene la última palabra. Muy oportuno testimonio para nuestra época.

Benigno Blanco en religionenlibertad.com

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