Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. La importancia de disfrutar en familia

La importancia de disfrutar en familia

Escrito por: Susanna Tamaro
Publicado: 25 Febrero 2013
Almudi.org - "La importancia de disfrutar en familia"
Siempre he creído que uno de los grandes problemas que tienen las relaciones actuales entre padres e hijos es el poco tiempo que pasan juntos

mujerhoy.com

Siempre he creído que uno de los grandes problemas que tienen las relaciones actuales entre padres e hijos es el poco tiempo que pasan juntos

      En la base de la desesperación actual (esta desesperación densa, destructiva, que adopta cada vez más el rostro de la depresión, de las ideas fijas y de los ataques de pánico) se encuentra una pérdida total del carácter diverso de la condición temporal.

      Si nuestro tiempo, el tiempo de nuestra vida, lo empleamos solo en el consumo, en las posesiones materiales, en el hecho de estar continuamente distraídos por reclamos que nos definen por el mero hecho de la posesión; y si, mientras, la vida irrumpe de repente en esta rutina con sus distintas facetas (la de la enfermedad, la de lo imprevisto, la de la muerte), nos vemos víctimas de una dolorosa perplejidad. No sabemos cómo hacer frente a lo que se nos viene encima porque hemos perdido la capacidad de reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia y sobre sus complejidades.

      Hace apenas unos días, me encontraba yo hablando con una amiga. Y esta me contaba que su marido y ella habían tomado la decisión de apagar todos los aparatos electrónicos que hay en su casa un día a la semana. Nada de ordenador, nada de televisión, nada de videojuegos y nada de Wii u otras consolas. “Y los niños, ¿cómo han reaccionado?”, le pregunté con cierto miedo. “Ellos están encantados, no ven la hora de que llegue el sábado para hacer cosas todos juntos. Jugamos al Monopoly, a las cartas, nos inventamos pasatiempos increíbles. En cuanto termina un sábado, están deseando que llegue el siguiente”.

      Siempre he creído que uno de los grandes problemas que tienen las relaciones actuales entre padres e hijos es el poco tiempo que pasan juntos. No me refiero a las horas que transcurren en los centros comerciales o, de manera pasiva, delante de la televisión. Estoy hablando del tiempo que se emplea en hacer algo verdaderamente en común. Del tiempo que un padre o una madre y sus hijos utilizan para jugar, para inventar, para emplear las manos en un proyecto.

      Solo este tiempo “dedicado” nos permite construir una relación auténtica y profunda con nuestros hijos y dejarles en herencia una verdadera memoria compartida. Porque esos sábados y esos domingos destinados al puro placer de estar juntos quedarán para siempre, como un oasis de paz, en sus recuerdos. Serán para ellos un oasis de gratitud por la dedicación exclusiva de sus padres en esos momentos privilegiados. Y, lo que es casi más importante, ese tiempo empleado en familia les capacitará para, a su vez, saber proponerles un espacio compartido a sus propios hijos. “¿Te acuerdas de nuestras partidas de Monopoly?”. “¿Recuerdas cuando papá se empeñaba en hacer origami y al final arrugaba todo el papel y lo tiraba a la basura mientras los demás nos reíamos?”. Y es que educar quiere decir, entre otras cosas, facilitar a nuestros hijos unos recuerdos excepcionales.

      P. D.: Para lograr estos recuerdos hace falta saber detener el tiempo, vivirlo con ellos no solo como consumo pasivo, sino como una construcción compartida de esos preciosos momentos. Es la única manera de que nuestros hijos sean capaces, algún día, de afrontar los desafíos de la vida.

Susanna Tamaro, escritora

Artículo anterior: #GraciasBenedicto Anterior Artículo siguiente: 13/16 cartas a Benedicto 16 Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Actitudes hacia el amor y apego
    María Elena Brenlla, Analía Brizzio y Alejandra Carreras
  • Abraham, nuestro padre en la fe
    J. Yániz
  • La vocación al matrimonio y el derecho natural
    Federico Torres-Lacroze
  • La persona y el respeto de la vida humana
    Elio Sgreccia
  • Diez tesis sobre el capitalismo, la moral y la religión
    Francisco José Contreras
  • La poesía como filosofía
    Gustavo Ortiz Millán
  • Detrás de la economía hay personas
    Laura Arias Pacheco
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad