Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Cristiano Ronaldo y los mercados

Cristiano Ronaldo y los mercados

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Pablo Cabellos
Publicado: 10 Marzo 2014
Almudi.org - Cristiano Ronaldo y los mercados
Es progresivamente claro que al mercado puro y duro, a eso que se ha dado en llamar capitalismo salvaje, le falta algo y le sobra bastante

Es progresivamente claro que al mercado puro y duro, a eso que se ha dado en llamar capitalismo salvaje, le falta algo y le sobra bastante

Hace unos días, las tertulias deportivas se animaban con la sanción a Cristiano Ronaldo. Comprendo que se hable de esos asuntos de muy amplio interés. Entre temas como el citado y la economía se llenan las páginas de los diarios, las pantallas de los televisores y las ondas de la radio, amén del mundo digital. De un modo u otro, todo es mercado, se venden hombres, noticias, hambre, banalidades... El mundo es un gran mercado, lo hemos querido así.

He comenzado por el futbolista de renombre, no para culparlo de nada, sino para llamar la atención sobre esta compraventa constante, sobre la cantidad de recursos utilizados desorbitadamente para pagar a un futbolista, a un banquero, a un directivo de multinacional, al traficante de droga o por la exclusiva a un medio de comunicación. El dinero se mueve al son del mercado, de la oferta y la demanda. Es lo que hemos fabricado. Alguno puede pensar que me he convertido en un estatista. No, pero es progresivamente claro que al mercado puro y duro, a eso que se ha dado en llamar capitalismo salvaje, le falta algo y le sobra bastante. No se tiene por sí mismo.

Es obvio que el problema no lo resuelve el Estado-providencia que suplanta al individuo y a las sociedades menores. Y también es elemental señalar que no poseo la llamada tercera vía, que vendría a ser una fusión con pérdida de algunas libertades por un cierto intervencionismo estatal, y ganancia de otras muchas intervenidas innecesariamente. Ganaría la dignidad personal, el bien común y la capacidad de participación social. El papa Francisco ha escrito: así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad.

Algo hay que hacer por parte de la entera sociedad al ver que, como también ha escrito el pontífice, no es cierto lo que algunos todavía defienden, las teorías del derrame, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando y los ronaldos −sólo es un paradigma− se hacen con el botín. La causa: una profunda crisis antropológica, ¡la negación de la primacía del ser humano!

Pablo Cabellos Llorente

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
  • Historia contemporánea de la Iglesia en África
    Fidel González-Fernández
  • La dimensión social de la caridad: integración de los emigrantes y refugiados
    Pablo García Ruiz
  • El prejuicio en la mentira política. Una mirada desde la injusticia epistémica
    Alicia  Natali Chamorro Muñoz
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis II
    Romano Guardini
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis I
    Romano Guardini
  • María en la tradición protestante La inquietud, una manera de encontrarse con la sabiduría ignorada de María
    Blanca Camacho Sandoval
  • La libertad humana, don de un Dios que es Padre (en torno a una homilía San Josemaría Escrivá)
    Mónica Codina
  • El mal moral y la persona humana
    Eudaldo Forment Giralt
  • Cultura escolar y resistencias al cambio
    Joaquín Paredes Labra
  • ¿Por qué el hombre occidental se odia a sí mismo?
    Rémi Brague
  • El concilio ecuménico Vaticano II: características de la recepción de un concilio singular (VaticanoII_II)
    Joaquín Perea González
  • El concilio ecuménico Vaticano II: características de la recepción de un concilio singular (I)
    Joaquín Perea González
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad