Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias antiguas
  2. Fundamentalistas sin razones

Noticias antiguas

Fundamentalistas sin razones

Expirado
No son de recibo las críticas amenazadoras de ese fundamentalismo laicista

ReligionConfidencial.com

Las recientes pintadas en iglesias de Barcelona, a modo de terrible conmemoración histórica del centenario de la Semana Trágica, confirma el tremendo riesgo que comportan los fundamentalismos para la convivencia social. Lo grave es que se comienza por la ausencia Almudi.org - "Fundamentalistas sin razones"de razones, que excluye el diálogo, y se termina en violencias que pueden llegar a terrorismos execrables.

El fundamentalismo laicista, como se acaba de comprobar también en la campaña contra el presidente del Consejo del Poder Judicial, es incapaz de dar argumentos intelectuales; sólo de excluir a quienes no piensan como ellos. Justamente lo contrario de lo que aprendieron a vivir los cristianos desde los comienzos.

Muchas veces se ha citado un texto paradigmático de la primera epístola de San Pedro: el Apóstol invita a no tener miedo ante posibles intimidaciones y a estar siempre dispuestos a dar razón de la propia esperanza a todo el que la pida; y añade un matiz muy claro y actual: “con mansedumbre y respeto, y teniendo limpia la conciencia, para que quienes calumnian vuestra buena conducta en Cristo, queden confundidos en aquello que os critican” (3, 14-16).

A veces, se invocan la Modernidad y las Luces como remedios históricos que habrían liberado a Europa de las cavernas religiosas. Pero la Ilustración no era así. También en el plano de las creencias se impone matar a Montesquieu para sacar adelante el laicismo. De hecho, en El espíritu de las leyes, el Barón llega a escribir: “el que no tiene religión es como un animal terrible que sólo siente su libertad cuando desgarra y devora”. Era consciente de los posibles abusos cometidos desde la religión, pero prefería contrarrestarlos a defender el ateísmo.

Algo semejante sucedió con Voltaire –a pesar del terremoto de Lisboa– y Rousseau, aunque en ellos se da cierto avance hacia lo que vemos ahora: instrumentalizaban la fe a favor de la paz social; en el fondo, llegaban a construir una síntesis entre religión natural y civil. Pero en modo alguno eran ateos, ni hombres sin conciencia. Al contrario, la profesión de fe del vicario saboyano fijaba los principios fundamentales de una religión universal apoyada en la conciencia, con incidencia directa en las conductas.

Ignoro el papel que el entonces Cardenal Ratzinger tuvo en la elaboración de la Encíclica Fides et Ratio, una de las más importantes del pontificado de Juan Pablo II. Pero el eco de ese diálogo cultural entre creencia y razón está continuamente presente en su Magisterio pontificio, como antes en su trabajo teológico. No podía ser de otro modo en quien tanto cultivó el pensamiento de san Agustín, un Padre de la Iglesia cumbre en el profundo cambio de civilización que se produjo en sus días. Y lo ha mostrado hasta la saciedad en sus diálogos con intelectuales de renombre, comenzando por Jürgen Habermas.

No son de recibo las críticas amenazadoras de ese fundamentalismo laicista, aunque cale en las conciencias a base de repetirse, no por la fuerza de argumentos inexistentes. Empobrece –repito– la convivencia social, y cultiva las raíces de la denostada y denostable intolerancia. Algo muy distinto del escándalo ante el mal, que no pudo superar Voltaire tras la tragedia de Lisboa.

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
  • Importancia de la familia en Perú: Un análisis de la realidad a partir de datos estadísticos
    Jorge Rafael Diaz Dumont
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad