Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Ahí viene

Ahí viene

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Paco Sánchez
Publicado: 20 Diciembre 2016

Puede estar segura, Sra. May, de que hasta el más progre de sus paisanos, obligado a elegir, preferiría pasar la vida en un país con Navidad

La Navidad es imbatible. Sin embargo, la primera ministra británica se ha visto obligada a pedir a sus conciudadanos que no oculten el carácter cristiano por miedo a la dictadura de lo políticamente correcto. No se preocupe, señora May, por mucho que lo quieran diluir, el Merry Christmas seguirá ahí ya siempre, como nuestro «Feliz Navidad». Pese a que la simbología navideña se cae de muchas felicitaciones de empresa y de bastantes alumbrados públicos (los miedos del dinero y de la política), nadie se engaña: siguen agrandándose los números de las familias corrientes, practicantes o no, que llevan a sus niños a embobarse delante de los belenes.

La Navidad es imbatible, porque la narrativa que nos acerca continúa sorprendiéndonos: la historia de un niño que nace en un pesebre, rodeado de bichos y pastores, para morir unos treinta años después colgado de un madero. Un perdedor casi perfecto de principio a fin que, sin embargo, conquistaría el corazón del deslumbrante imperio romano en un abrir y cerrar de ojos. Aquel imperio se parecía al nuestro: tecnología avanzada, una vida ordenada por el derecho, mucha brillantez y ninguna misericordia. El mundo romano se echó en manos de aquel niño que hablaba de comprensión y de ternura, porque todos somos hijos de Dios y, por tanto, hermanos. Aquella sociedad aparentemente refinada, pero cruel y brutal como la nuestra, agradeció pronto la calidez del nuevo mensaje.

Hace bien en recordárnoslo, señora May, pero puede estar segura de que hasta el más progre de sus paisanos, obligado a elegir, preferiría pasar la vida en un país con Navidad. Fue lo primero que Juan Pablo II pidió a Fidel Castro: Navidad. Y Fidel se la dio.

Paco Sánchez, en lavozdegalicia.es.

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
  • Importancia de la familia en Perú: Un análisis de la realidad a partir de datos estadísticos
    Jorge Rafael Diaz Dumont
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad