Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Dos Europas: 1962-2012

Dos Europas: 1962-2012

Escrito por: Eugenio Nasarre
Publicado: 12 Julio 2012
La distancia de la Europa de 1962 y la de cincuenta años después se ha hecho muy elocuente en el acto de Reims

PaginasDigital.es

De Gaulle y Adenauer sabían que el futuro de Europa, que querían construir juntos, sólo podía hacerse con conciencia histórica. La distancia de la Europa de 1962 y la de cincuenta años después se ha hecho muy elocuente en el acto de Reims. Eso sí: el ángel de la sonrisa nos sigue contemplando y acompañando

      Hay símbolos que lo dicen todo. Y hay diferencias que también lo expresan todo. De Gaulle quiso sellar la reconciliación franco-alemana, piedra angular de una Europa unida, de la manera más solemne posible. Y propuso a Adenauer hacerlo en la catedral de Reims. Reims es la historia de Europa. Allí fue coronado Ludovico Pío, el hijo del emperador Carlomagno, y a partir de entonces los reyes de Francia. La catedral vivió los avatares de la convulsa historia europea. Y fue víctima de su devastación en la primera gran guerra del siglo XX. Pero sus ángeles sobrevivieron.

      De Gaulle y Adenauer sabían que el futuro de Europa, que querían construir juntos, sólo podía hacerse con conciencia histórica. El domingo 8 de julio de 1962 los dos grandes estadistas entraban juntos en una catedral abarrotada, donde se celebró una misa solemne, la misa de la reconciliación. El arzobispo Marty dijo en su homilía: «la paz se engendra en el laboratorio del amor y los minerales de este laboratorio son la justicia y la caridad». Las fotografías nos hacen presente hoy las impresionantes imágenes de Adenauer y De Gaulle en dos sitiales al pie del altar. La ceremonia tuvo una honda densidad religiosa. No busquemos solamente la razón en que los dos estadistas eran católicos. Ambos intuían que tal dimensión hacía la reconciliación más profunda, que respondía a la historia de Europa y que la sociedad europea de entonces la veía y aceptaba con naturalidad. Las raíces cristianas de Europa estaban vigentes.

      Cincuenta años después Francois Hollande y Angela Merkel han querido conmemorar aquel acontecimiento histórico. Y han hecho bien, porque, en medio de las dificultades por las que atraviesa el proyecto europeo, merecía la pena reavivar esa su piedra angular, de la que, en alguna manera, dependemos todos los europeos. También este año el 8 de julio ha sido domingo. Pero la ceremonia ha sido de naturaleza muy diferente. El cronista de Le Figaro señala que «la dimensión religiosa ha sido reducida al mínimo». Apenas el arzobispo Jordan, en una brevísima alocución, ha podido evocar la homilía de su predecesor y ha subrayado la "dimensión sagrada" del compromiso de aquellos "dos visionarios".

      El grueso de la ceremonia se ha celebrado fuera del templo, en el bellísimo pórtico de la catedral. Allí los dos mandatarios, Hollande y Merkel, han renovado los compromisos de hace cincuenta años y los han proyectado hacia el futuro. Pero, ¿el espíritu es el mismo? Probablemente Plácid García-Planas exagera, en su excelente crónica de La Vanguardia, cuando sardónicamente dice «Hoy Charles De Gaulle milita en el racista ‘Front National’ y Konrad Adenauer se acaba de afiliar al partido euroescéptico ‘Freie Wähler’». En vísperas del encuentro se ha producido un fenómeno inquietante: la profanación de tumbas de soldados alemanes en un cementerio militar de las Ardenas.

      La distancia de la Europa de 1962 y la de cincuenta años después se ha hecho muy elocuente en el acto de Reims. El "humus" cristiano ya no está en el centro de un encuentro histórico con el sello de algo tan hondo como es la reconciliación. El desplazamiento de la ceremonia de dentro a fuera de la Catedral es el mejor signo de la secularización en la que vive la Europa de hoy. La Catedral permanece erguida, imponente y bellísima. Pero ya sólo sirve su pórtico como trasfondo de la Europa que hoy estamos construyendo, ¿con qué cimientos, con qué raíces? Eso sí: el ángel de la sonrisa nos sigue contemplando y acompañando.

Eugenio Nasarre

Artículo anterior: Un don de la Iglesia y para la Iglesia Anterior Artículo siguiente: El bosón de Higgs y ‘El Show de Truman’ Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Actitudes hacia el amor y apego
    María Elena Brenlla, Analía Brizzio y Alejandra Carreras
  • Abraham, nuestro padre en la fe
    J. Yániz
  • La vocación al matrimonio y el derecho natural
    Federico Torres-Lacroze
  • La persona y el respeto de la vida humana
    Elio Sgreccia
  • Diez tesis sobre el capitalismo, la moral y la religión
    Francisco José Contreras
  • La poesía como filosofía
    Gustavo Ortiz Millán
  • Detrás de la economía hay personas
    Laura Arias Pacheco
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad