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  2. Reconocer nuestra limitación

Reconocer nuestra limitación

Escrito por: Alfonso Aguiló
Publicado: 20 Enero 2014
Almudi.org - "Reconocer nuestra limitación"
Ya dejó dicho Pascal −y era un gran científico− que la grandeza de un hombre está en saber reconocer su propia pequeñez

interrogantes.net

Si alguien dice que Dios no existe porque no cabe por completo en su cabeza, habría que hacerle considerar que si Dios cupiera por completo en su cabeza, quizá entonces ya no sería Dios

      Si un estudiante de bachillerato va un día a la Universidad y asiste a una clase de doctorado en la que se está tratando una materia especialmente compleja, no debería extrañarse si ve que a veces pierde el hilo de la explicación (suponiendo que en algún momento llegara a encontrarlo). Le parecerá lo más natural, puesto que esa materia le supera por completo.

      Algo parecido −ya siento no haber encontrado ejemplo mejor− podría decirse que sucede con la comprensión sobre la naturaleza de Dios que puede alcanzar el hombre.

      Si ese estudiante de nuestro ejemplo dijera que todo lo que ha oído en esa clase es mentira por la sencilla razón de que él no entiende nada, habría quizá que hacerle ver −educadamente, por supuesto− que su capacidad de entender las cosas no es quien concede la verdad a esas cosas. La verdad no está obligada a ser entendida completamente por todas las personas. Y esto no es decir que sean tontas, ni renunciar a la razón, sino simplemente constatar que tenemos limitaciones. Por eso dijo Pascal −y era un gran científico− que la grandeza de un hombre está en saber reconocer su propia pequeñez.

      Aquel profesor −volviendo a nuestra comparación− podrá hacer aproximaciones a esa verdad, con ejemplos o simplificaciones más o menos afortunadas que ayuden a que el estudiante lo entienda. Y también podrá rebatir, con mayor o menor acierto pedagógico, las objeciones que el chico ponga. Pero no logrará hacerle entender todas las clases perfectamente y hasta sus últimas consecuencias. Porque está a otro nivel.

      Pensar que uno es tan listo como para abarcar por completo a Dios es de una ingenuidad tan pasmosa como presuntuosa. Más o menos, como si el estudiante de nuestro ejemplo pensara que ha entendido perfectamente todo lo que ha escuchado en esa clase (probablemente entonces habría entendido algo distinto a lo que realmente se explicó).

      Si alguien dice que Dios no existe porque no cabe por completo en su cabeza, habría que hacerle considerar que si Dios cupiera por completo en su cabeza, quizá entonces ya no sería Dios. Y eso no tiene nada que ver con la posibilidad de la razón humana de demostrar la existencia de Dios. La razón es capaz de llegar a Dios, pero demostrar la existencia de Dios no es abarcar completamente a Dios.

      Para creer, hay que reconocer humildemente −y sé que es difícil ser humilde− la limitación de la razón humana. Así podremos acercarnos a algo que es muy superior a nosotros.

      —Pero Dios podría hacer algo para que le conozcamos más fácilmente...

      Pienso que ha hecho ya mucho. Quizá sea al hombre a quien falte poner algo más de su parte. Además, sería poco conforme a nuestra condición humana obligar a Dios a aceptar nuestros axiomas sobre lo que tendría que hacer para darse sensatamente a conocer a los hombres.

      Dios no ha querido obligar forzosamente al hombre a reconocerle. La razón humana puede demostrar la existencia de Dios y conocer bastante sobre su naturaleza. Pero no puede llegar por sí sola a otras muchas verdades relacionadas con la naturaleza de Dios.

      El hecho de que el hombre no llegue a captar unas verdades no tiene por qué vulnerar esas verdades. Es algo −explica Mariano Artigas− que sucede también en las ciencias, y continuamente. Por ejemplo, nadie duda de la realidad de las partículas subatómicas, a pesar de que encontramos dificultades −que de momento son insalvables− cuando intentamos explicar su naturaleza. Pero esas dificultades no impiden que poseamos muchos conocimientos bien comprobados acerca de esas partículas, y que podamos utilizarlos como base de tecnologías muy avanzadas.

      La fe es razonable, pero al hombre le resulta difícil llegar a comprenderla con profundidad con la única ayuda de la razón. Por eso la Revelación supone una gran ayuda en el laborioso camino de la inteligencia humana.

Alfonso Aguiló

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