Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Por qué hay que cuidar a los ancianos

Por qué hay que cuidar a los ancianos

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Antonio Argandoña
Publicado: 27 Junio 2014
Almudi.org - Por qué hay que cuidar a los ancianos
El negocio es muy bueno, porque estoy mejorando como persona

Una propuesta audaz: atrévete a dar sin esperar nada a cambio, y tu vida cambiará a mejor

Quiero aclarar que no estoy defendiéndome a mí mismo, aunque mi edad pueda hacerlo plausible. Pero hace un par de días escuché un bonito argumento en favor de atender a los ancianos, incluso aquellos que no nos reconocen, que no pueden reconocernos, que no pueden hacer nada por nosotros. Ha sido en la homilía en el entierro de la madre de un amigo mío. El sacerdote ha dicho que, precisamente porque esas personas no pueden darnos nada, ni siquiera una sonrisa, ni un agradecimiento, nosotros podemos obtener lo más importante: podemos sacar de nosotros mismos lo mejor que tenemos, que es darnos a los demás con absoluto desinterés, sin esperar nada a cambio.

En nuestra sociedad predomina el contrato: doy para que me des y, a ser posible, en un intercambio de iguales: doy 100 porque tú me das 100. En ese entorno, la vida de un anciano demente o con Alzheimer no vale nada, por definición. Pero eso no es verdad, porque yo estoy recibiendo algo de mucho valor: estoy aprendiendo a dar sin esperar recibir; estoy ejercitando el don, la gratuidad, la generosidad. El negocio es muy bueno, porque estoy mejorando como persona. El que no vea esto, no lo entenderá y considerará que atender a un anciano dependiente es una pérdida de tiempo, de dinero y de recursos. Lo siento: se ha olvidado usted de su capital humano, social y moral, y está empobreciendo usted a la sociedad, porque si usted no aprende a dar, está enseñando a los demás a no dar.

Claro que, es verdad, esto sólo lo puede entender el que se atreve a hacer el experimento. Podemos añadir argumentos menos altruistas, como el de que si los demás no aprenden a dar, usted va a experimentar los efectos de la eutanasia. Pero me parece que este argumento no moverá a muchos. La propuesta es mucho más audaz: atrévete a dar sin esperar nada a cambio, y tu vida cambiará a mejor. 

Antonio Argandoña

 

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
  • Historia contemporánea de la Iglesia en África
    Fidel González-Fernández
  • La dimensión social de la caridad: integración de los emigrantes y refugiados
    Pablo García Ruiz
  • El prejuicio en la mentira política. Una mirada desde la injusticia epistémica
    Alicia  Natali Chamorro Muñoz
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis II
    Romano Guardini
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis I
    Romano Guardini
  • María en la tradición protestante La inquietud, una manera de encontrarse con la sabiduría ignorada de María
    Blanca Camacho Sandoval
  • La libertad humana, don de un Dios que es Padre (en torno a una homilía San Josemaría Escrivá)
    Mónica Codina
  • El mal moral y la persona humana
    Eudaldo Forment Giralt
  • Cultura escolar y resistencias al cambio
    Joaquín Paredes Labra
  • ¿Por qué el hombre occidental se odia a sí mismo?
    Rémi Brague
  • El concilio ecuménico Vaticano II: características de la recepción de un concilio singular (VaticanoII_II)
    Joaquín Perea González
  • El concilio ecuménico Vaticano II: características de la recepción de un concilio singular (I)
    Joaquín Perea González
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad