Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Alguien reescribirá la historia

Alguien reescribirá la historia

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Pablo Cabellos Llorente
Publicado: 02 Julio 2014
Almudi.org - Alguien reescribirá la historia
Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza

El Juicio Final es un lugar para la esperanza, por la certeza que infunde de que, porque Dios existe y es justo, aparecerán patentes las bondades y maldades de todos

Quizá el lector piense muy razonablemente que me refiero con este título a todos los nacionalismos que tienen fama de realizar esa tarea. Pero no es así. Tampoco aludo a los vencedores de guerras que vuelven a dictar la historia de modo que les justifique o favorezca. Ni a ciertos políticos que narran lo que vemos de modo tan diverso a lo vivido, que resulta irreconocible. De difícil enmienda, pero posible.

Hay eventos humanos imposibles de subsanar, como un asesinato. Puede existir una justa condena a tenor de las leyes humanas, pero jamás resucitará el muerto. También estos sucesos lamentables contribuyen a que se vuelva a escribir la historia. En todo caso, nunca pueden resarcirse con una justicia completa. Esa justicia humana perfecta sencillamente no existe, como tampoco encontraremos la historia veraz y completa de todo el acontecer de los hombres.

Las historias escritas en falso y la justicia incompleta en esta vida están postulando algo que no defraude los afectos ni la mente del hombre, tendentes por naturaleza al bien que llena el corazón y a la verdad necesitada por la razón. Anhelamos un momento en el que se conozca toda la verdad de los hechos y brille la justicia oculta por imposibilidad real o porque fue impartida por móviles ajenos a ese noble quehacer.

Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intrínseca de esta pretensión.

Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder −bajo cualquier seductor revestimiento ideológico que se presente− no siga mangoneando en el mundo.

Benedicto XVI añadía en su encíclica sobre la esperanza que abría las puertas a esa virtud en lo que a la verdad y al bien se refieren. Que no cunda el pánico porque afirme que lo explicaba hablando del Juicio Final. Deseo evitar el miedo porque tenemos arreglo mientras vivimos y está escrito de un modo amable.

Pero todos aquellos a los que se hurtó la verdad a la que tenían derecho, como los que sufrieron males injustos, comprobarán que la Justicia existe, es más, necesitamos un Dios que dé todo su esplendor a la verdad y haga brillar su Justicia con tantos muertos inocentes, con los desheredados de la fortuna por las mentiras de otros, con los parados que lo fueron por la avaricia del jefe, con los que se granjearon riquezas injustas, con los mentirosos y desleales, con quienes robaron la honra o la mujer al prójimo... Precisamente, el juicio es un lugar para la esperanza, por la certeza que infunde de que, porque Dios existe y es justo, aparecerán patentes las bondades y maldades de todos. Alguien, Cristo, escribirá la historia verdadera. Y puede ser dentro de millones de años o cualquier día de estos.

Pablo Cabellos Llorente

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
  • Experiencia científica y conocimiento humano
    Francisco Altarejos Masota
  • El duelo migratorio
    Valentín González Calvo
  • Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba
    Roberto Garcés Marrero
  • El crepúsculo del mundo compartido
    Rubén Amón
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad