Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • ‘Se clavan a sus propias cruces’

‘Se clavan a sus propias cruces’

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Joseph Pearce
Publicado: 06 Septiembre 2018

La felicidad no se encuentra cediendo a nuestros apetitos más bajos, sino aceptando el propio sacrificio de la vida y del amor

Es muy cierto eso que se dice de que el camino más fácil conduce al infierno. El tópico es particularmente relevante en nuestra actual cultura hedonista, porque el hedonismo es el camino más fácil. Es la creencia en que debemos hacer lo que nos haga sentirnos bien en este momento. Dicha creencia es contraria a la insistencia cristiana en la necesidad del sacrificio. El hedonismo odia la cruz. Odia que se hable de pecado, al que ha borrado de su vocabulario. Desprecia que se hable de la virtud, porque cree que la prudencia, la templanza y el deber han sido superadas por la “libertad”, definida como el “derecho” a hacer lo que queramos con nuestra vida.

El problema es que no podemos hacer lo que queramos con nuestra vida sin perjudicar la de los demás. El derecho de una mujer a fornicar conduce a pedir su derecho a matar a su hijo no nacido. Este “derecho” a matar se convierte en más importante que el derecho del niño a vivir. El hedonismo exige sacrificios humanos, la ofrenda de niños en el altar erigido al ego individual.

El error fundamental en el corazón del hedonismo es la creencia misma de que nuestra vida nos pertenece. Nuestra vida no nos pertenece. Nuestra vida se nos da como regalo y se nos quitará, nos guste o no. El regalo no es gratis. Viene con un precio: un precio que no tenemos la opción de no pagar.

El precio de la vida es la cruz. Cada uno tiene su propia cruz que llevar. La cruz es la vida que se nos ha dado. La vida y la cruz son la misma cosa. Son inseparables. La única opción no es si tener o no tener cruz, sino si decidimos amarla u odiarla.

Y, como en la vida, también con el amor.

Así como el precio de la vida es la cruz de la vida, el precio del amor es la cruz del amor. El amor y la cruz son la misma cosa. Son inseparables. El amor, como la cruz, se define por el acto de entregar nuestra vida en sacrificio por los demás. Cuando no hay cruz, no hay amor.

Y ésta es la irónica paradoja en el oscuro corazón del hedonismo. Si no nos sacrificamos por los demás, sacrificaremos a los demás a nosotros mismos. Y, sin embargo, cada vez que clavamos a los demás a la cruz, nos clavamos también nosotros a ella. Cuanto más egoístamente vivimos, más miserables somos. La felicidad no se encuentra cediendo a nuestros apetitos más bajos, sino aceptando el propio sacrificio de la vida y del amor.

Quienes aceptan su cruz generosamente se liberan de la esclavitud a sí mismos. Ésta es la única libertad por la que vale la pena vivir o morir. Quienes odian sus cruces se clavan más dolorosamente a ellas, esclavizándose a su propio egoísmo.

El número de suicidios se está incrementando. La desesperación va en aumento. El nihilismo está desenfrenado. Las adicciones son una epidemia. Son todos ellos signos de una sociedad que se está crucificando a sí misma mediante su odio a la Cruz.

Joseph Pearce

Fuente: religionenlibertad.com (Publicado originariamente en National Catholic Register).

Traducción de Carmelo López-Arias.

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad