María Martínez López habla emocionada de su conversión, de su encuentro con Cristo. Esta enfermera vivió la experiencia de la misericordia de Dios. El resto solo lo puede contar ella

Testimonio de María Martínez Gómez en la Semana
de la Familia 2019 de la Diócesis de San Sebastián
(1:00:59)

A sus 45 años, sonríe como una niña pequeña. Esa sonrisa se mantiene en su cara durante su testimonio. La presentación de quién era ella antes de su conversión deja al auditorio −y a cualquiera que lo escuche− sin palabras. Para ella son "cuatro cosas".

Esas cuatro cosas se resumen en que "estuve a punto de apostatar, perseguía a los cristianos, fui lo más anticlerical que se podía ser, profeminista, proaborto, prodivorcio, pro-bromas de todo lo que tuviese que ver con la Iglesia católica". Casi nada. "Estas manos que veis aquí, que ahora las ha lavado la Sangre del Cordero, hubo un tiempo que estuvieron manchadas de sangre de inocentes".

(…)

El resto, sólo lo puede contar ella.

Pablo Valentín-Gamazo, en cope.es.