Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • ‘Estoy encantado con que alguien del montón suba a los altares’

‘Estoy encantado con que alguien del montón suba a los altares’

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Jesús Fonseca Escartín
Publicado: 03 Mayo 2019

Está claro que, salvo rarísimas excepciones, no hay lugar en la vida para hazañas deslumbrantes; entre otras razones, porque no suelen presentarse

Como me gusta ir contra mano, como dicen en la América Hispana, no hablaré de política, ni de famosos, sino de una mujer corriente y moliente, pero singular por la alegría y el buen humor con el que vivió el día a día, desde la capacidad para convivir y ser útil a los demás.

Pues si, para llevar la contraria, una vez más, dedico esta gacetilla −con permiso del amable lector−, a uno de esos “santos de la puerta de al lado”, como llama el Papa Francisco a quienes viven desde el ejemplo de la propia vida, la plenitud del amor de Dios allí donde les toque.

Se llama Guadalupe Ortiz de Landázuri, y será elevada a los altares en apenas unas semanas. En Valladolid pasó un par de años, durante nuestra última guerra incivil, después de que fusilaran a su padre. Estudió y se doctoró en Ciencias Químicas. En la Universidad de Madrid fue una de las cinco mujeres de una clase de setenta alumnos. Eran otros tiempos.

Guadalupe es la primera mujer laica del Opus Dei en ser beatificada. Pero esto es lo de menos. Aunque ellas y ellos, como es apenas natural, están más contentos que unas castañuelas con el acontecimiento. Pero importa lo que importa: la demostración de que para ser santo no es necesario ser obispo, clérigo, monja o fraile.

Está bien que en Roma rompan, aunque sea sólo de año en vez −es decir, casi nunca−, con la creencia generalizada de que la santidad está reservada a unos pocos elegidos, capaces de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicarse a interminables plegarias y penitencias.

Pues no. “Tú y yo −dice San Josemaría con su chifladura habitual−, aprovecharemos hasta las más banales oportunidades que se presenten a nuestro alrededor para santificarlas, para santificarnos y santificar a los que con nosotros comparten los mismos afanes cotidianos”. Eso es lo que hizo Guadalupe. Lo que hacen, día tras día, sin ruido, sin ego ni exhibiciones que nada añaden a su verdad, millones de mujeres y hombres en todo el mundo.

Está claro que, salvo rarísimas excepciones, no hay lugar en la vida para hazañas deslumbrantes; entre otras razones, porque no suelen presentarse. Guadalupe era una mujer serena; de una probada bondad, pero decidida y enérgica. Lo que se dice una mujer resuelta.

De toda una vida haciendo el bien a manos llenas, rescataré un par de iniciativas, de las muchas que aupó: junto a una amiga, médico de profesión, crearon un dispensario ambulante en México. Iban, casa por casa, pasando consulta por los barrios periféricos y facilitando medicamentos. En aquél país, tan querido para mí, porque iberoamericano mi corazón se llama, impulsó también la formación profesional de cientos de campesinas. Vamos que estoy encantado con que alguien del montón suba a los altares. ¡Ya iba siendo hora!

Jesús Fonseca Escartín es periodista y poeta

Fuente: eldiasegovia.es.

Enlace relacionado

La santidad, el rostro más hermoso de la Iglesia
La Pontificia Universidad de la Santa Cruz acogió una jornada de reflexión sobre la santidad laical, en el contexto de la próxima beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad