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  2. El Dios que nos ‘primerea’ siempre

El Dios que nos ‘primerea’ siempre

Escrito por: Jorge Milias
Publicado: 22 Agosto 2013
Como habla el Papa Francisco: la idea de “primerear”, siempre y a cualquier precio

osservatoreromano.va

La gente de las ‘villas’ sabe perfectamente el significado de la palabra y su utilización, por eso cuando apareció un cura que les dijo que «hay que ‘primerear’ la gracia, que hay que ‘peleársela’ al pecado», lo entendieron

      La mentalidad del “porteño”, del hombre que vive sobre el puerto de Buenos Aires[1], es un poco especial. Expresión de una sociedad cosmopolita más relacionada con el comercio y la industria, a diferencia de los argentinos del interior, dedicados a la producción primaria, tuvo cosas buenas y de las otras.

      La idea de saberlo todo, sumado a un sentido poco solidario, instituyeron la idea de “primero yo”. Poco importaba que lo que estuviera en juego fuera comprar una entrada para un partido de fútbol o la postulación a una cátedra universitaria. Nadie pensaba para tener tal actitud si sus virtudes y conocimientos eran los que merecían esa primacía, todo radicaba en ser el primero en estar, pedir, conseguir o exigir algo a puro golpe de mano, sólo por ser el primero. La idea era primerear, siempre y a cualquier precio.

      Primerear, nunca fue un neologismo virtuoso. Básicamente significa, ganar de mano, tomar la iniciativa antes que el otro, o antes que el otro se dé cuenta. Un dicho muy común en el Río de la Plata[2] es: «el que pega primero, pega dos veces». La palabra, salvaje aún y no domada por los diccionarios, se cuela en el periodismo. Una crónica policial puede decir: «… el ofendido lo “primereó” con el cuchillo».

      De lo anterior se deduce que primerear no suele ser una acción muy edificante, sino todo lo contrario. Al menos era así antes de Bergoglio. La gente de las ‘villas’[3] sabe perfectamente el significado de la palabra y su utilización, por eso cuando apareció un cura que les dijo que «hay que “primerear” la gracia, que hay que “peleársela” al pecado», lo entendieron. Lo entendieron porque hablaba su idioma, sabía que ellos tenían que primerear a la droga, a la falta de oportunidades de trabajo, a la marginación… y no siempre lo lograban.

      La acción no difiere a la vieja lucha entre la virtud y el pecado. Vuelve el concepto de “la Fe es milicia” basada en la idea de librar una permanente batalla entre el bien y el mal. Allí, entre los que iban a agradecer o a pedir a San Cayetano[4]; allí, entre los marginados de la villa 11-14 o entre los olvidados del Borda[5], el soldado de la compañía de Ignacio los llamaba a la pelea, a “primerear” al pecado, “a ganarle de mano”, a sacarle ventaja a la injusticia. Y muchos descubrían en sus palabras que todavía tenían algo por qué luchar.

      Pero esta acción de primerear también fue referida por él en la multitudinaria Vigilia Pentecostal con los miembros de los movimientos eclesiales laicos el 18 de Mayo, pero no ya en relación a cada creyente, sino a Dios. «Decimos que debemos buscar a Dios, pero cuando nosotros vamos Él nos estaba esperando. Él ya está, y voy a usar una palabra que usamos en Argentina: el Señor nos “primerea”, nos está esperando. Pecas, y te está esperando para perdonarte. Él nos espera para acogernos, darnos su amor y así va creciendo la fe. Alguno preferirá estudiarla, es importante, pero lo importante es el encuentro con Dios, porque Él nos da la fe».

      Ante el Señor, que nos primerea, la consecuencia según Francisco, sería que nosotros primereásemos la Gracia.

Jorge Milias



[1] Alrededor del puerto se desarrollaba históricamente la capital de Argentina.

[2] Rio sobre el que se asoma la ciudad y con el cual se identifica muy a menudo.

[3] Los barrios más pobres y violentos de Buenos Aires.

[4] San Gaetano de Thierne, patrono en Argentina  del “Pan y del trabajo”, que cada 7 de agosto convoca en su basílica a miles de peregrinos pobres y desempleados.

[5] El manicomio de Buenos Aires.

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