José María Pardo Sáenz

El sacramento del matrimonio no se agota con la celebración litúrgica. La gracia propia del sacramento del matrimonio actúa permanentemente en la vida de los esposos

Juan Luis Lorda

Todavía no aparece en las historias de la teología del siglo XX. Pero no se puede negar el título de teólogo a uno de los autores que han hecho pensar sobre la fe a millones de personas en el siglo XX, incluidos notables filósofos, teólogos y los últimos Papas

Fernando López Arias

En el concierto de la historia, cada santo toca un instrumento distinto. Nos asomamos a esta música celebrando su memoria a lo largo del año litúrgico

Manuel Ordeig

El ‘silencio interior’ es como la batuta del director de orquesta, que va dando entrada a cada instrumento en el momento adecuado, atempera los más enérgicos y anima a los más delicados, de manera que se produzca el ‘concierto’: una pieza única y armónica que responda a los sentimientos que el compositor pretendía transmitir

Juan Luis Lorda

En el invierno entre 1920 y 1921, en plena revolución rusa, Nicolay Berdiaev, siempre audaz e imprevisible, dio un curso sobre Dostoievsky en la ‘Academia Libre de la Cultura Espiritual’, que había fundado en 1919

Daniel Granada

El joven siente una llamada profunda a la plenitud en los impulsos de su corazón, y aun en los de la carne, que hay que acompañar y educar

Arturo Bellocq

Dejar espacio a la conciencia de los fieles, sin pretender sustituirla, y ayudarles al mismo tiempo en la formación de la conciencia, es una tarea apasionante y posible

Juan Luis Lorda

La universidad nació con la teología. En bastantes lugares salió o fue expulsada de la universidad durante el siglo XIX. Y modernamente se le niega un espacio entre los saberes por exigencias del método científico

Guillaume Derville

Conferencia de Mons. Guillaume Derville ante los confesores penitenciarios de las basílicas romanas mayores, en la sede de la Penitenciaría Apostólica (Pallazzo della Cancelleria, Roma), el 10 de octubre de 2017

Antonio Schlatter Navarro

Aquellas huellas convulsionaron el alma de san Josemaría. Así es el tono de las llamadas de Dios. Es la naturalidad de Dios al actuar